El etarra Ignacio Bilbao Beascoechea, alias Iñaki de Lemona, abandona la cárcel de Valdemoro (Madrid) el 1 de octubre, donde permanecía en prisión preventiva desde el pasado julio (cuando extinguió varias condenas, tanto en Francia como en España).
Pocos días después, se conoció la octava sentencia que recibía, que le impone una pena de 74 años de cárcel por el atentado cometido el 2 de febrero de 1983 en Ordizia (Guipúzcoa), en el que murió el guardia civil Miguel Mateo Pastor y resultaron gravemente otros dos agentes. Sin embargo, no ingresó en prisión por ella, ya que ha cumplido en España el máximo de 30 años de encarcelamiento (en realidad, ha estado 21 años tras descontar nueve de redención de pena, un beneficio penitenciario contemplado en el Código Penal de 1973, más otros siete anteriormente en Francia).
Detenido en Francia a finales de mayo de 1992, recibió tres condenas, de ocho, cinco y tres años, que terminó de cumplir en octubre de 1999. Entonces fue extraditado a España. En 2004, cuando llevaba cinco años preso en España, Iñaki de Lemona firmó una carta con otros destacados dirigentes de la organización terrorista en la que abogaba por el fin de la violencia.
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