El empresario José María Korta Uranga- 56 años, casado, padre de tres hijos- muere al estallar un coche-bomba colocado al
lado de su vehículo, estacionado frente a la empresa familiar que dirigía
(Korta), situada en el polígono industrial Gorostiaga de Zumaya
(Guipúzcoa). El asesinado era presidente de la Asociación de
Empresarios de Guipúzcoa y simpatizante del PNV. El atentado ocurrió sobre las
12:30 al ser accionado a distancia un explosivo colocado en un "Fiat
Tipo" (robado el día 3 de agosto en Legazpia), justo cuando el
empresario iba a entrar en su coche.
Por este hecho fueron condenados Javier Makazaga (27 años) e Ibón Echezarreta (25 años). Según los hechos probados de la sentencia, Makazaga accionó a distancia el coche-bomba cuando Korta, de 56 años, acababa de entrar en su coche, provocándole la muerte de forma casi instantánea. La Audiencia condena a los dos etarras por delito de homicidio terrorista con la agravante de alevosía, y a Makazaga además por falsificación de documento oficial.
En la vista, los dos acusados dijeron que ETA ordenó el asesinato de Korta porque no pagaba el "impuesto revolucionario" que recauda la banda, y animaba a otros empresarios de ADEGI a seguir su ejemplo.
Un mes después de este atentado, los etarras atacaron la discoteca de su hermano Narciso Korta.
Su viuda Marian Zearreta e hijos crearon e impulsaron al año siguiente la Fundación Joxe Mari Kortaren Bidetik (Por el camino de José María Korta) para difundir los valores que defendía el fallecido.
Por este hecho fueron condenados Javier Makazaga (27 años) e Ibón Echezarreta (25 años). Según los hechos probados de la sentencia, Makazaga accionó a distancia el coche-bomba cuando Korta, de 56 años, acababa de entrar en su coche, provocándole la muerte de forma casi instantánea. La Audiencia condena a los dos etarras por delito de homicidio terrorista con la agravante de alevosía, y a Makazaga además por falsificación de documento oficial.
En la vista, los dos acusados dijeron que ETA ordenó el asesinato de Korta porque no pagaba el "impuesto revolucionario" que recauda la banda, y animaba a otros empresarios de ADEGI a seguir su ejemplo.
Un mes después de este atentado, los etarras atacaron la discoteca de su hermano Narciso Korta.
Su viuda Marian Zearreta e hijos crearon e impulsaron al año siguiente la Fundación Joxe Mari Kortaren Bidetik (Por el camino de José María Korta) para difundir los valores que defendía el fallecido.
Ainhoa García Montero, Laia, aceptó en octubre de 2024 una condena de 26 años y 9 meses de cárcel al admitir su participación en el atentado mortal contra José María Korta. Al ser preguntada por la presidenta del tribunal si reconocía los hechos, la acusada se ha limitado a responder afirmativamente en euskera. El fiscal dejó su petición en 25 años de cárcel por un delito de homicidio terrorista y en un año y nueve meses el de falsificación de documentos, así como una multa de 2.700 euros.
Según el escrito de acusación de la Fiscalía, García Montero, entonces integrante del comando Buruntza, y otro miembro de la banda ya condenado, trasladaron un Fiat Tipo robado hasta el aparcamiento que estaba frente a la empresa y lo aparcaron en paralelo a un coche que solía utilizar la víctima. A media mañana, cuando Korta salió del edificio y subió al coche, la acusada y su compañero hicieron detonar un explosivo a distancia, empleando un radio mando desde una carretera cercana, la GI-3760.
Ese Fiat Tipo, explica la Fiscalía, había sido robado por "personas no determinadas pertenecientes al comando Erezuma" el 2 de agosto.
García Montero y su compañero, según el fiscal, fueron los encargados de cambiar las matrículas por otras falsificadas y de colocar "un artefacto compuesto por entre 15 a 20 kilos de gelatina explosiva o dinamita tipo goma" dentro de una tartera en el maletero.
.- Un potente coche-bomba ("Peugeot
205" robado) hace explosión hacia las 18:30 en la calle Platerías de Madrid
(barrio de Chamartín) causando daños en los edificios cercanos y once heridos,
el más grave un vigilante del grupo "Securitas" de 53 años, Juan José
González, que trabajaba en la sede de la ONCE. Antes de estallar se recibieron tres
llamadas alertando de la colocación del coche-bomba en dicha calle, aunque sin
especificar detalles.
Al reivindicar la acción, ETA señala que la explosión
estaba dirigida contra responsables económicos y políticos que viven en la zona
como: Alfonso Osorio (antiguo miembro del gobierno de UCD), José María
Amusátegui (BSCH, Unión Fenosa), José Ramón Astarloa (empresario que no ha
pagado el "impuesto revolucionario"), Federico Castillo-Olivares
(empresario y diplomático), Pío García Escudero y Luís Roldán (ex-director de la Guardia Civil ).
Al
parecer acababa de abandonar el comando "Madrid" Iván Apaolaza.
La etarra Ana Belén Egües Gurruchaga, alias Dolores, reconoció en el juicio su implicación en el atentado. El 7 de enero de 2000 la acusada sustrajo en el barrio de Fuencarral un Peugeot 205 al que el comando retiró la matricula auténtica, instaló otra y colocó un artefacto con dinamita "que la acusada había proporcionado y que había trasladado al domicilio". Luego otros miembros del comando estacionaron el coche bomba en la calle Platerías, donde hizo explosión el 8 de agosto de 2000 y resultaron heridas once personas, entre ellas dos niños, y dos de las cuales sufrieron heridas de gravedad. Por ello fue condenada a 85 años de cárcel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario